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El Ministerio del Mesías (parte IX)  

Posted by Matias Hassan in


Lectura Bíblica: Juan 4:43- Juan 5, Levíticos 23: 16-23, Hechos 2


“Les dice Jesús: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra. ¿No decís vosotros que aún hay cuatro meses y la siega viene? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos, y mirad el campo, porque ya están blancas para la siega.”

(Juan 4: 34-35)

El estudio de esta semana continuo en el contexto de lo revisado anteriormente, aquí encontramos al Señor en Samaria junto a sus discípulos que venían de la ciudad de Sicar ya que habían ido a comprar alimentos. La mujer Samaritana acababa de dejar su cántaro e ir corriendo a la ciudad anunciando que el profeta prometido por Moisés, el Mesías, estaba a la afueras de la ciudad, junto al pozo de Jacob. Los discípulos ven a esta mujer y se sorprenden que el Mesías estuviera hablando con ella, siendo, una mujer samaritana, pero: ¿Estaba bien fundada esta incomodidad por parte de los discípulos?, ¿estaban actuando de manera legalista?, ¿que los motivaba a sentirse incomodo con esta situación?.

Primero, vimos que judíos y samaritanos no se llevan debido a que los judíos consideran a los samaritanos como gentiles, es decir, paganos ya que su doctrina esta llena de tergiversaciones Bíblicas y ellos adoptaron costumbres que no estaban ordenadas por el Señor en su palabra, debido a un pasado Babilónico lleno de idolatría y tradiciones que son contrarias a los mandamientos del Señor. Segundo, debemos entender que para poder conocer en profundidad el ministerio del Mesías debemos examinar en los 4 evangelios, ya que la totalidad de estos nos muestran detalles fundamentales para conocerlas enseñanzas de nuestro Señor.

Mateo 10:5 dice:

“A estos doce envió Jesús, a los cuales dio mandamiento, diciendo: Por el camino de los gentiles no iréis, y en ciudad de samaritanos no entréis;”

Este pasaje relata una instrucción que Yashúa le había dado a sus discípulos, hace aprox. 2 meses atrás, al iniciar su ministerio, el día en que El les otorgó la bendición de ser sus embajadores o apóstoles (del griego: ἀπόστολοςa apóstolos que significa: delegado; específicamente embajador del evangelio; oficialmente comisionado, enviado) y no solo sus aprendices o discípulos (del gr. Αθητής madsetés, que significa aprendiz, alumno.). Es decir, de ahora en adelante estaban comisionados para poder llevar la buenas nuevas de salvación a otras personas.

El desafío de ser apóstoles de Yashúa, no significa tener una posición más elevada con respecto a los demás, sino que es un compromiso de servir, de dedicar tiempo y esfuerzo a la obra de nuestro Señor. También las exigencias aumentan (1 Timoteo 3:1-7), pero sabemos que la recompensa es conocerle más y desarrollar su carácter y amor en mí.

Ahora, a que personas debían hablar los discípulos?. El verso 5 de Mateo 10 nos dice que no a las demás naciones (gentiles, gente) sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel como lo confirma el verso 6:

“sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.” (Mateo 10:6)

Este acontecimiento no es menor porque nos revela detalles del significado de las palabras del Señor en Juan 4: 34:

“Jesús les dijo:

--Mi comida es que haga la voluntad del que me envió y que acabe su obra”

El término de su obra, involucra llevar la salvación a todas las naciones, fue profetizado por años y esto se estaba cumpliendo justo ante sus ojos. El Ministerio del Mesías se estaba extendiendo hacia los gentiles, la cosecha de la naciones estaba comenzando justo en ese momento, la obra que YHWH había comenzado con Abraham, al formar un pueblo para sí, estaba culminando con la entrada de aquel pueblo que no había sido su pueblo, los gentiles ya podían disfrutar de las promesas dada por YHWH a sus escogidos.

El comienzo de la cosecha

Recordemos que mientras Yashúa hablaba con sus discípulos, la mujer samaritana entró a la ciudad y estaba dando testimonio de lo preciso que fue el Señor al relatarle algunos acontecimientos de su vida, ella sabía que sólo el verdadero profeta del Señor podría hacer esto. Y muchos samaritanos creyeron a causa de lo que esta mujer les relataba, por lo que decidieron ir en busca del Mesías. Al ver la multitud que se acercaba sedienta del mensaje de Salvación que Yashúa traía, El Señor apunto hacia los campos en donde venían los samaritanos en dirección a Él y les dijo:

“¿No decís vosotros: "Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega"?. Yo os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega”

(Juan 4:35)

Con estas palabras Yashúa hacía referencia al gentío que venía en pos de Él. Yashúa estaba dando el punto de partida para el ministerio de YHWH a los gentiles, el misterio que por años había sido ocultos a generaciones hoy estaba siendo revelado a sus discípulos, es este el “Misterio de la administración de la gracia” como lo relata Pablo en Efesios 3:1-6:

“Por esta causa yo, Pablo, prisionero de Yashúa el Mesías por vosotros los gentiles...

Seguramente habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros, pues por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente. Al leerlo podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, el cual en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu:

que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Yashúa el Mesías por medio del evangelio”

La cosecha comenzó en ese instante y todo esto fue sombra de lo que hoy estamos viviendo y de lo que vendrá. Así como el Mesías permaneció 2 días con ellos y un día es como mil años y mil años como un día, para el Señor (2 Pedro 3:8), la Era en que los gentiles entrarán al pueblo del Señor durará 2000 años, lo que nos puede llevar a suponer que: desde el día en que Yashúa comenzó la inclusión de los gentiles a su pueblo (aprox (Abril/Mayo del año 27 d.c), hasta el inicio de los tiempos de tribulación profetizados en Mateo 24, tendremos 2000 años… esta es una prueba mas de que la segunda venida del Señor es inminente y debemos preparar nuestras vidas para el encuentro personal con Yeshúa. Solo YHWH sabe el día y la hora en que esto sucederá.


Llegada a Galilea


“Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron, pues habían visto todas las cosas que había hecho en Jerusalén, en la fiesta, porque también ellos habían ido a la fiesta”

(Juan 4:45)

Al llegar a Caná de Galilea, un oficial del rey que vivía en Capernaúm y que tenía a su hijo enfermo, subió a Caná para encontrarse con Yashúa y le regó que fuera a Capernaúm para que sanara a su hijo. D la impresión que la fe de este hombre estaba condicionada a lo que el Mesías podría hacer por su hijo, a que Yashúa le aclara que “si no vierais señales y prodigios, no creeréis”. Pero a Yashúa lo movía la piedad y la compasión por sus ovejas y al ver los ruegos de este hombre le dijo: Ve, tu hijo vive

Al devolverse a Capernaúm, sus criados salieron a recibirle y le dieron la esperada noticia acerca de la sanidad de su hijo, sin embargo, les pregunto a que hora el niño se había mejorado y al ver la exactitud entre las palabras del Mesías y la sanidad de su hijo… finalmente creyó, no solo él, sino también su casa.

Esta fue la segunda señal que acompaño al Mesías después de haber salido de Judea, ya que debemos recordar que la primera fue el momento en que, con exactitud, le relató a la samaritana parte de su vida.

Época de Fiesta

La Palabra Fiesta en hebreo es “Moedim” que significa ensayo o señal. El pueblo del Señor estaba instruido para subir 3 veces al año a Jerusalén a celebrar estos ensayos o fiestas que eran sombras de lo que vendría, ensayos de cosas buenas que YHWH preparó para quienes le aman y obedecen. Todas estas fiestas apuntaban a la primera y segunda venida del Mesías y están llenas de simbolismos que nos ayudarán a conocer de mejor manera el propósito del Señor para nuestra vida.

“Después de esto había una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.”

(Juan 5:1)

Recordemos que Yashúa había celebrado hace poco la fiesta del Pesaj (Pascua) y 50 días después al día posterior (primer día de la semana) al primer shabbat (séptimo día de la semana) de la semana en que se celebraba la fiesta; comenzaba la celebración de la Fiesta de Shavuot o Pentecostés, que además marcaba el inicio de la cosecha del trigo.

El Capitulo entero de Juan 5 ocurre en Jerusalén durante la fiesta de Shavuot (Pentecostés). Para muchos autores estos pasajes son de vital importancia para conocer la duración exacta del ministerio del Mesías y lamentablemente ha promovido la aparición de varias teorías acerca del período de su ministerio. Pero ya que conocemos el contexto de la fiestas de Señor y entendemos que Yashúa vino a cumplir con los mandamientos, y según el contexto textual del capitulo 5; resulta evidente concluir que esta fiesta era la de Pentecostés y no la Pascua como muchos autores afirman. Por lo tanto, en Juan 5 Yashúa llevaba casi 4 meses de ministerio (imagen 3), y se preparaba para celebrar la fiesta de Pentecostés que cae aprox. el día 7 del mes de Siván del calendario hebreo; fue aquí cuando entró al estanque de Betesda (casa de Misericordia) (imagen 4) y sanó al paralítico durante el día de reposo semanal. Un día después de esto comenzaba el gran día de reposo ceremonial que daba inicio a lafiesta de Shavuot o Pentecostés.


(Imagen 3)

El estanque de Betesda

“Hay en Jerusalén, cerca de la Puerta de las Ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos.

En estos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua,” (Juan 5: 2-3)

Estando Yashúa ya en Jerusalén la biblia relata su llegada al estanque de “Betesda”, junto a la “Puerta de las Ovejas”, situada en la muralla norte de Jerusalén. Por ella entraban en el Templo las ovejas que iban a servir para los sacrificios. Cerca de esta puerta se encontraba un estanque de agua. Se le llamaba con dos nombres: Betesda (Casa de Misericordia) o Bezata (El Foso). En tiempos del Mesías, Jerusalén era una ciudad que padecía una aguda escasez de agua. El agua era un artículo que se vendía y se compraba. En la mayoría de las casas existían cisternas para recoger el agua de lluvia y aprovecharla. En la ciudad había dos grandes piscinas o estanques: Siloé, fuera de las murallas, y esta Betesda, llamada también, en griego, Piscina Probática.

La piscina tenía cinco pórticos de entrada y estaba dividida en dos por una hilera de columnas (imagen 4). En torno al estanque se reunían los enfermos para pedir a Dios su curación. Muchos de ellos tenían prohibida la entrada al Templo precisamente por sus enfermedades y en las aguas esperaban encontrar la misericordia de Dios que las leyes religiosas les negaban al apartarlos del lugar sagrado.

(imagen 4)

Estanque de Betesda; tres de los 5 pórticos

Cuando Yashúa ve al paralítico que llevaba 38 años en esa condición, sintió compasión y le pregunto si quería ser sano, da la impresión de que este encuentro fue bastante espontáneo y movido por el profundo sentimiento de misericordia que tenía el Señor por su pueblo. El hombre contesta que nadie ha tenido misericordia de él en 38 años ni el gesto de sumergirlo en el estanque para, según la tradición, ser sanado por el movimiento de sus aguas. Yashúa le responde: -Levántate, toma tu camilla y anda.

Nuestra mentalidad occidental nos podría llevar a deducir que la camilla a la cual se refería el Señor estaba formada por un catre metálico, con un colchón box spring y una espaldera de madera confierro forjado… pero definitivamente esto se aleja mucho de la realidad ya que la cama en esos tiempos era una especie de alfombra hecha de bambú, fácilmente enrollable y transportable. El hombre tomo su camilla de bambú y camino e inmediatamente los fariseos se acercaron a él y le preguntaron: ¿Porque estás quebrantando el shabbat (día de reposo)?... pero ¡! Que pasa acá!!, ¿estaba este hombre realmente quebrantando el shabbat?... por supuesto que no; pero Yashúa sabía lo que estaba haciendo cuando le pide al paralítico que tome su camilla y ande: el Mesías estaba atentando contra un mandamiento impuesto por la tradición judía ortodoxa y no un mandamiento del Señor como lo veremos a continuación…

Cualquier rabino fariseo podía en ese día cargar una camilla de bambú, este se debía a un “resquicio legal” impuesto por ellos mismos que establecía lo siguiente:

“El día Viernes antes del Shabbat los rabinos podían tomar una cesta y poner dentro de ella cualquier elemento que estuviera en su casa y luego caminar cierta distancia, llamada “Jornada Sabatina” (que es también una invención rabínica y no un mandamiento Bíblico) y después de caminar esta primera “jornada sabatina” podían dejar en cierto lugar, alguna de sus pertenencias que transportaban en la canasta y que venían de su casa y continuar caminando otra “Jornada Sabatina” para finalmente dejar en otro lado alguna de sus pertenencias que contenía la canasta, ahora; cuando el sol se pusiera y diera comienzo al shabbat, todo lo que estuviera dentro del perímetro formado entre su casa y los 2 objetos que dejaron en lugares específicos:

¡! Era considerado su casaaa!!...”. Esto demuestra una vez más la aberrante imaginación que tenían estos rabinos religiosos. Lo que limitaba al paralítico en esta oportunidad era que el día anterior no había podido caminar sus “Jornadas Sabatínas” por lo que no había podido ¡!ampliar los perímetros de su casa!! (recordemos que todo esto es invención rabínica y no un mandamiento bíblico del Señor) ya que otra interpretación rabínica del mandamiento de guardar el día de reposo era; “no salir de la casa” y tampoco podían “entrar ningún tipo de carga a su hogar”, basados en una tergiversada interpretación de Nehemías 13.19; Jeremías 17.21-22.

Yashúa nunca quebranto el Shabbat ni tampoco enseño a sus discípulos a hacerlo, sino que quebrantó la supuesta autoridad rabínica al no cumplir los mandamientos que estos habían impuestos, que intimidaban, manipulaban y controlaban a las personas

Estos versos nos muestran el primer sermón de Yashúa durante la Fiesta de Shavuot (pentecostes). El Señor estaba revelando detalles de lo que sería dentro de 1 año más, la llegada del Espíritu Santo, recordemos que fue justo durante la fiesta de Pentecostes cuando los discípulos reunidos en el templo, fueron sumergidos (bautizados) en las aguas del Espíritu de YHWH y literalmente su Espíritu comenzó a morar en nuestro corazón.

Las Palabras del Mesías

No olvidemos que la fiesta de Shavuot conmemora el día en que el pueblo de Israel recibió las Tablas de la Ley en el monte Sinaí, fue ese día cuando el Señor firmó el contrato matrimonial o pacto que hizo con su pueblo y fue aquí donde estableció los principios a seguir para que Él fuera nuestro Dios y nosotros su especial tesoro sobre la tierra. Lo que sucedió un año después de que Yashúa pronunciara el sermón que se relata en Juan 5: 19-47 cuando el Espíritu Santo vino sobre los discípulos del Señor (Hechos 2), fue el cumplimiento del la sombra o ensayo anual que celebraba el pueblo del Señor durante la fiesta de Shavuot.

Entendiendo esta base que nos regala el Señor, analizaremos las palabras que Yashúa nos enseña en Juan 5.

“Respondió entonces Jesús y les dijo:

--De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre. Todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente,”

(Juan 5:19)

Estas palabras fueron el antesala de lo que Yashúa haría 1 año mas tarde al regalarnos su Espíritu de Santidad, todo lo que YHWH (el Padre) hizo en el Antiguo Testamento al establecer sus fiestas (ensayos), profecías, principios y preceptos: hablaban del Mesías; Yashúa, nuestro Señor y Salvador. Él cumplió, con exactitud, los ensayos que año a año celebrarba el pueblo de Israel y que habían sido establecidos en el Antiguo Testamento; a esto de debían las palabras del Señor en estos versos; “Todo lo que el Padre hizo (A.T), el Hijo lo cumplió (N.T.)”.

“porque el Padre ama al Hijo y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os admiréis.”

Desde el verso 24 de Juan 5 comenzamos a encontrar una directa relación entre; el mensaje del Señor y el contexto de la fiesta en que nos encontramos. Como ya lo comentamos, las fiesta de Shavuot (Pentecostés) había sido instituida para traer a memoria la entrega de su palabra en el Sinaí. Por lo tanto cada vez que leemos palabras como: Escrituras, Palabra, Ley, oír su voz, autoridad, juicio, voluntad, luz, sus obras, testimonio, el amor de Dios, Moisés… debemos entender que se hace directa referencia a la Torá del Señor, donde se encuentran sus palabras y principios, haciendo una clara alusión al Antiguo Testamento.

Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí;

(Juan 5:39)

“No penséis que yo voy a acusaros delante del Padre. Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza, es quien os acusa, porque si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él”

(Juan 5: 45-46)

Estos versos nos demuestran lo comentado anteriormente. Fue durante esta fiesta donde Yashúa le dio total validez al Antiguo Testamento, y demostró que para conocerlo debemos guardar los principios que este tiene para los que aman a Dios.

Bendiciones

Matias Hassan






El Ministerio del Mesías (parte VIII)  

Posted by Matias Hassan in

Lectura Bíblica: Juan 4: 1-42, Génesis 33, 2 Reyes 17

El verso 22 del capítulo 3 de Juan nos muestra que Yashúa y Johanan Ben Zacarías (Juan el Bautista) hacían mikvá (bautismo) en las afuera de Jerusalén, específicamente en el desierto de Judea. En el primer versículo del Capítulo 4 de Juan se nos relata que cuando Yashúa se enteró que los fariseos murmuraban contra Él, afirmando que hacía y bautizaba más discípulos que Johanan (Juan el Bautista), salió de Judea y se fue de regreso a su hogar en Galilea (Nazaret), ya que hace algunos días había subido, según el mandamiento bíblico, a Jerusalén; para celebrar la fiesta del Pesaj (Pascua).

Cabe resaltar que en el verso 2 de Juan 4 se enfatiza en el hecho de que Yashúa no bautizaba (mikvá) en agua, sino que sólo sus discípulos lo hacían. La razón de esto la encontramos en Mateo 3:11 que dice:

“Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; mas el que viene tras [de] mí, más poderoso es que yo; los zapatos del cual yo no soy digno de llevar. El os bautizará en Espíritu Santo y fuego.”

Yashúa no bautizaba en agua porque dentro de poco Él nos bautizaría con el Espíritu Santo, solo sus discípulos lo hacían porque estaban llamando a la gente al bautismo (Mikvá) del arrepentimiento para que pudieran así recibir la inmersión (Teviláh) en Espíritu de Santidad de YHWH.

Camino a Galilea

Para llegar a Galilea era necesario pasar por Samaria que queda a 18 horas aprox de caminata hacia el norte, desde Jerusalén. Yeshúa llegó a la ciudad de Sicar junto a la heredad que Jacob (a quien YHWH le cambió el nombre a “Israel”), Sicar es la moderna Askar, cerca de la antigua Siquem. La historia de cómo Jacob llegó a Siquem esta relatada en Genesis 33:18-20:

“Y vino Jacob sano a la ciudad de Siquem, que está en la tierra de Canaán, cuando venía de Padan-aram; y se asentó delante de la ciudad.

Y compró una parte del campo, donde tendió su tienda, de mano de los hijos de Hamor, padre de Siquem, por cien piezas de moneda.

Y asentó allí un altar, y lo llamó: El Fuerte Dios de Israel.”

La Biblia relata que después de que Jacob huyera de la casa de su tío Laban con las hijas de este y su ganado, llegó a la tierra que por heredad le correspondía, la tierra de Canaán (toda la zona mostrada en mapa), allí tuvo un encuentro con su hermano Esaú de quien había huido tiempo atrás por quitarle la primogenitura. Cuando se encontró con su hermano (Genesís 33: 1-20) este, sorprendentemente, lo recibió con lo brazos abiertos y le dio su perdón, fue entonces cuando Jacob compró parte de un campo en la ciudad de Siquem, estableciéndolo como su morada y en donde construyó el pozo que se relata en Juan 4:12. Por lo tanto teniendo esta referencia histórica del lugar en donde Yashúa se encontraba, después de emprender rumbo a Galilea y pasando por Samaria, podemos entender mucho mejor el relato que viene a continuación.

Al momento en que Yashúa llegó a Sicar, junto a sus discípulos, se acercaron al pozo de Jacob a descansar debido al largo camino que habían emprendido, a eso de las 12 de la tarde (hora sexta, contando desde las 6 a.m). Mientras sus discípulos iban a la ciudad a comprar provisiones para el camino llegó a su encuentro una mujer de Samaria, para sacar agua del pozo, entonces Yashúa le dijo: “dame de beber” y la respuesta de la mujer esta relatada en el verso 9 de Juan 4:

“Y la mujer samaritana le dice: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque los judíos no se tratan con los samaritanos.”

Este verso en particular podría ser irrelevante para muchos, pero increíblemente

!!es aquí donde comienza el plan de redención para nuestras vidas, durante el ministerio del Mesías!!. El plan preparado desde la antigüedad por YHWH para todos aquellos que no pertenecíamos al pueblo de Dios y donde Él por su gracia, nos ha injertado. Gracias a esta maravillosa obra de redención, hoy en día, podemos disfrutar de sus promesas y bendiciones y somos parte de; !!su especial tesoro, su linaje escogido, su real sacerdocio!!

Para entender este plan de redención, al cual el apóstol Pablo le llama “El Misterio de la administración de la gracia” en la carta de Efesios, quiero llevarlos a ciertos versículos que hablan de nuestra identidad como pueblo de YWHW.

“Por tanto, acordaos que en otro tiempo vosotros erais gentiles en carne, que erais llamados incircuncisión de la que se llama circuncisión en carne, la cual se hace con mano; que en aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la república de Israel, y extranjeros a los Pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.

Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre del Cristo.”

( Efesios 2:11-13)

“Hablo a vosotros, gentiles…

Si algunas de las ramas fueron desgajadas y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, no te jactes contra las ramas; y si te jactas, recuerda que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti.”

(Romanos 11: 13-17)

“La circuncisión, en verdad, aprovecha si guardas la Ley; pero si eres transgresor de la Ley, tu circuncisión viene a ser incircuncisión.

Por tanto, si el incircunciso guarda las ordenanzas de la Ley, ¿no será considerada su incircuncisión como circuncisión?

Y el que físicamente es incircunciso, pero guarda perfectamente la Ley, te condenará a ti, que con la letra de la Ley y la circuncisión eres transgresor de la Ley.

No es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu y no según la letra. La alabanza del tal no viene de los hombres, sino de Dios.”

(Romanos 2:25-29)

Todos estos versos tienen en común que se le escribe a “gentiles” convertidos al Señor, aquellos que no eran parte del Pueblo del Señor pero ahora gracias a su plan de redención, pueden ser conciudadanos de los Santos, miembros de la familia de YHWH.

Ahora, veamos como nuestro Mesías nos revela el misterio de la adopción de los gentiles (del hebreo goim: idólatra, pagano).

Judíos vs Samaritanos

La historia de cómo los samaritanos llegaron a habitar en las tierra de Israel esta relatada en el libro de 2 Reyes 17 y trataremos de resumirla de la siguiente manera:

Recordemos que el pueblo de Israel sufrió una división que conformo dos naciones,

La de Israel (10 tribus) y la de Judá (2 tribus). Israel fue siempre una nación desobediente a los principios del Señor y a raíz de esto sufrió las consecuencias del exilio y su dispersión por el mundo. La Biblia relata que fue bajo el reinado de Oseas cuando Israel sufrió el ataque de Salmanasar Rey de Asiria quién obligó por un tiempo a Israel a pagarle tributos. Luego de un tiempo El rey Asirio de enteró de una conspiración en su contra por parte de Oseas, rey de Israel, por lo que decidió sitiar la ciudad de Samaria (capital de, en ese entonces, nación de Israel) y tomar cautivo a Oseas, teniendo el control sobre Israel durante 3 años.

En el año 9 de Oseas y después de sitiar la ciudad de Samaria, el rey Asirio decidió llevar cautivo a los habitantes de Israel a Asiria, estableciéndolos en Habor y algunas ciudades de los medos. Todo esto producto de su constante desobediencia. Finalmente el libro de Reyes relata que el rey Asirio repobló a Israel de la siguiente manera:

“El rey de Asiria llevó gente de Babilonia, de Cuta, de Ava, de Hamat y de Sefarvaim, y la puso en las ciudades de Samaria, en lugar de los hijos de Israel. Así ocuparon Samaria y habitaron en sus ciudades.” (2 Reyes 17:24)

La Biblia relata que al llegar esta gente procedente de Babilonia, capital del paganismo en esos tiempos, algunos acontecimientos comenzaron a inquietar a la gente que repobló el lugar:

“Entonces dijeron al rey de Asiria: "Las gentes (gentiles) que tú trasladaste y pusiste en las ciudades de Samaria no conocen la ley del Dios de aquella tierra, y él ha echado en medio de ellos leones que los matan, porque no conocen la ley del Dios de la tierra".

Fue entonces, cuando el rey Asirio, después de ser informado que leones estaban matando a la gente que el había traído para repoblar Samaria, ordenó que se llevara algunos de los sacerdotes Israelitas que estaban cautivos en Asiria y que estos les enseñaran la Ley de YHWH a los nuevos habitantes de la región. El resultado de este decreto lo podemos leer en el algunos versos de 2 Reyes 17:

29: “Pero cada nación se hizo sus dioses en la ciudad donde habitaba, y los pusieron en los templos de los lugares altos que habían construido los de Samaria.”

33: “Aunque temían a Jehová, honraban a sus dioses, según la costumbre de las naciones de donde habían sido trasladados.”

34: “Todavía hoy hacen como antes: no temen a Jehová ni guardan sus estatutos ni sus ordenanzas, ni hacen según la ley y los mandamientos que prescribió Jehová a los hijos de Jacob, al cual puso el nombre de Israel.”

A pesar de que los Samaritanos fueron instruídos en los principios del Señor, con el tiempo, comenzaron a cambiar los estatutos que YHWH estableció en su Palabra y un ejemplo de esto son los múltiples ajustes que le han hecho a la Torá (Pentateuco), según las tradiciones de sus antepasados, estableciendo por ejemplo que el lugar de Adoración al Señor no es Jerusalén sino el monte Guerizim. Estos deliberados cambios en los estatutos del Señor aumentaron la rivalidad entre samaritanos y judíos ya que estos últimos, consideraban a los samaritanos “gentiles” ,es decir; idólatras.

La Salvación viene de los judíos

“Respondió Yashúa y le dijo:

--Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: "Dame de beber", tú le pedirías, y él te daría agua viva”

(Juan 4:10)

Desde el verso 10 al 15 de Juan 4, Yashúa le explica a esta mujer que en este momento se estaba manifestando en su vida alguien mayor que Jacob, o cualquiera de sus antepasados, aquel de quien escribieron los profetas; Yashúa el Mesías, el Ungido de YHWH. Ya nadie tendría sed de conocer al verdadero Dios de las Escrituras porque por medio de su sangre todos podríamos entrar a formar parte del pueblo del Señor, todos podríamos entrar a la presencia de YHWH el Elohim (Poderoso) de Israel.

La mujer no entendió lo que Yashúa le esta manifestando hasta que el Señor le comenta cosas íntimas de su vida, cosas que nadie podía conocer sino aquel que examina lo profundo del corazón (Juan 4:15-18).

Le dijo la mujer:

--Señor, me parece que tú eres profeta. (Juan 4:19)

Existe un principio muy revelador en la Torá (Primeros 5 libros de la Biblia) que nos enseña el ministerio de un verdadero profeta y establece las condiciones para diferenciar si un hombre es un falso profeta o un profeta del Señor:

“El profeta que tenga la presunción de pronunciar en mi nombre una palabra que yo no le haya mandado pronunciar, o que hable en nombre de dioses ajenos, ese profeta morirá.

Tal vez digas en tu corazón: "¿Cómo conoceremos que esta no es palabra de Jehová?"

Si el profeta habla en nombre de Jehová, y no se cumple ni acontece lo que dijo, esa palabra no es de Jehová. Por presunción habló el tal profeta; no tengas temor de él”.

(Deuteronomio 18:20-22)

Por lo tanto la mujer, que conocía este mandamiento; ya que como dijimos anteriormente, los samaritanos estudiaban la Torá (aunque con algunas modificaciones); se dio cuenta que este hombre no era cualquier persona, sino que era un profeta de YHWH. Entonces le pidió una respuesta al conflicto que por muchos años tenían con los judíos; “Nuestros padres adoraron en este monte (Guerizim), pero vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar…” , esta mujer estaba buscando “la verdad”, durante años se le había enseñado que los judíos eran unos mentirosos; le habían enseñado a odiarlos y no involucrarse en ninguna de sus enseñanzas, pero solo Yashúa era quien conocía la verdad, sólo él podía aclarar esta mentira que por años asumió que venía de parte de Dios, es por eso que su respuesta abrió los ojos de la mujer y reconoció que Yashúa era el Mesías prometido, el profeta que YHWH había anunciado por medio de Moisés en Deuteronomio 18: 18-19, aquel que vendría a interpretar de manera correcta los mandamientos del Señor:

“Yashúa le dijo:

--Mujer, créeme que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos, porque la salvación viene de los judíos.” (Juan 4:21-22)

La mujer maravillada con sus palabras, reconoció en su corazón que Yashúa era el Mesías. Entonces llegaron los discípulos y manifestaron su incomodidad al ver a esta mujer cerca de Yashúa; al verlos la mujer dejó su cántaro y corrió a la ciudad a proclamar que el Mesías esperado estaba en medio de ellos por lo que todos salieron a su encuentro. (Juan 4:25-30)

En estos versos el Señor hace una invitación especial a todos los que quieran conocerle, una invitación a formar parte de su pueblo y de buscar la verdadera doctrina, aquella que fue revelada por medio del Mesías al pueblo de Israel y de la cual podemos ser participes todos aquellos que recibamos la invitación de Yashúa de ser su especial tesoro sobre la tierra.

Bendiciones

Matías Hassan

El Ministerio del Mesías (parte VII)  

Posted by Matias Hassan in


Lectura Bíblica: Juan 3:1-30


El 16 de Aviv del año 4027 (Marzo- Abril año 27 d.c) a eso de las 8 de la noche del día Sábado, después de la entrada de Sol del día 15 que es un día de Santa convocación (Shabbat) de la fiesta judía del Pesaj, Juan 3:1-2 nos relata:

“Y había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, príncipe de los judíos. Este vino a Yashúa de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de YHWH [por] maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no estuviere YHWH con él.”

Recordemos que los fariseos eran la autoridad religiosa de esa época, no todos los Israelitas eran fariseos, sino que durante estos años, un poco antes del nacimiento del Mesías, los fariseos habían tomado el control religioso, dictaminando leyes humanas proclamando así, su inalienable derecho de interpretar la Torá. Estos tenían el control incluso del Templo, siendo los consejeros y en muchos casos autoridad sobre los sacerdotes Levítas, quienes eran los que ministraban en el Templo. Nicodemo era un de ellos, un maestro de la Ley, un entendido de las Escrituras y no solo eso… un entendido de todas las tradiciones y mandamientos que habían surgido por la interpretación constante que hacían los rabinos a la Torá o Pentateuco.

Este encuentro es muy especial y debe realmente llevarnos a reflexionar. En estos versos es cuando Yashúa aclara el tema de la salvación, define las condiciones y requisitos para alcanzar la salvación y en una manera muy personal, pienso que este pasaje es la base para poder entender la verdadera doctrina de la Salvación.


¿Que signiifica Nacer de Nuevo?

No todos los cristianos comprenden lo que significa el término "nacer de nuevo." Así que, déjeme explicarle, según el contexto hebreo, lo que significa "nacer de nuevo" y por qué es un requisito indispensable para alcanzar la salvación.

Hablando sencillamente, nacer de nuevo significa que usted se ha arrepentido de sus pecados, y le ha pedido a Yashúa que entre en su corazón y sea el Señor y Salvador de su vida. En Juan 3:1-7, Nicodemo vino a Jesús y Le hizo una pregunta. Jesús contestó a Nicodemo diciéndole que debe "nacer de nuevo". En Juan 3:3, Jesús dijo:

"El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios."

En Juan 3:7, Jesús dijo:

"No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo."

En estos pasajes, Yashúa dijo a Nicodemo que a menos que naciera otra vez, no podía ver (entrar) en el Reino de Dios (ir al cielo). En Juan 3:4, podemos ver que Nicodemo estaba pensando sobre nacer físicamente a través del vientre de la madre, como está escrito:

"Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar en el vientre de su madre, y nacer? "

Jesús contestó a Nicodemo diciéndole que Él no le estaba hablando de nacer físicamente a través del vientre de su madre por segunda vez, lo que es imposible sino, más bien, de nacer espiritualmente. Esto lo podemos ver cuando examinamos la respuesta de Yashúa en Juan 3:5-6, que dice:

"Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, No puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, [nacimiento físico por el vientre de la madre] carne es; y lo que es nacido del Espíritu, [nacimiento espiritual] espíritu es." [Es haber nacido de nuevo por el arrepentimiento de sus pecados y pedir a Jesús que entre en su corazón y sea el Señor y Salvador].

"Nacer de nuevo" quiere decir que usted "nace otra vez, o nace de arriba." El término hebreo para "nacer otra vez" es expresado a través de una ceremonia de pasar por una "mikvá". Una "mikvá" es un baño por inmersión. Desde un contexto judío, cuando alguien pasa a través de una "mikvá" o baño de inmersión, pasa por "un cambio de estado." Una persona que ha tenido una "mikvá" no es vista ya más, como si siguiera en el mismo estado, después de haberse completado la ceremonia de la "mikvá" (baño de inmersión). A pesar de que Nicodema sabñia lo que era la mikvá y ser un maestro de la Ley, no pudo compronder las palabras del Mesías ya que para esto no solo necesitaba nacer solo en agua (Mikvá), sino que también en Espíritu. Por lo tanto, aunque este hombre tenñia mucho conocimiento necesitaba ser sumergido en Espíritu, el Espíritu de Santidad de YHWH.

Mikvá, el verdadero Bautismo

La palabra bautismo es muy conocida en el cristianismo occidental, y estoy seguro que muchos de nostros hemos sido bautizados, algunos por la Iglesia Católica; en donde un sacerdote nos rocía agua sobre la cabeza en un ritual que forma parte de los 7 sacramentos de la Iglesia Católica, quienes los definen de la siguiente manera:

“"Un signo sensible instituido por nuestro Señor Jesuscristo para perdonar el pecado original y cualquiera otro que hubiese en el que se bautiza"

No solo la Iglesia Católica tiene este concepto del Bautismo sino que tambien algunas Iglesias protestantes clásicas como la Iglesia Luterana, presbiteriana y Metodistas. Las iglesias de la Reforma Radical o anabaptistas (bautistas, menonitas), y el Cristianismo fundamentalista), lo consideran -no un sacramento-, sino una Ordenanza de Cristo, la cual la realizan las personas que en pleno uso de sus facultades donde todas las personas que son bautizadas lo hacen porque es su decisión hacerlo, y la ceremonia la hacen líderes de la Iglesia autorizados para eso. (Wikipedia)

La doctrina Cristiana del Bautismo fue sacada de los supuestos “sacramentos” de la Iglesia Católica en su “creativa” interpretación de la Biblia, pero veamos cual es el verdadero Bautismo, el bautismo de la salvación.

“Y viendo él muchos de los fariseos y de los saduceos, que venían a su bautismo, les decía: Generación de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la ira que vendrá? (Mateo 3:7)

El Texto en hebreo de Mateo nos dice:

Pero cuando vio que muchos de los perushím y de los tsedukím venían a recibir su inmersión, les decía: «¡Generación de víboras! ¿Quién les enseñó a huir de la ira venidera?

La palabra bautismo significa inmersión, pero no cualquier inmersión, sino una inmersión con arrepentimiento, ese era la inmersión hebreo o Mikvá. La misión de Juan el Bautista era predicar el arrepentimiento del pecado, en Marcos 1:4 dice:

"Bautizaba (hacía Mikva) Juan en el desierto, y predicaba el bautismo (mikvá) de arrepentimiento para perdón de pecados."

El Mikvá significa reconocer nuestras faltas frente al Creador y volver a sus caminos y principios por medio de una inmersión que simboliza, la puruficación. Es por esto que el pueblo de Israel fue sumergido en agua al momento de cruzar el mar rojo.


No debemos olvidar que este acontecimiento llamado Salvación es un don, un regalo, nada hicimos para merecerlo y aún no mereciendolo Él nos lo regalo. Este regalo, el perdon de pecados por el arrepentimiento o Mikvá no podría realizarse si Yashúa nuestro Mesías no hubiese sido colgado en un madero y su sangre escurriera para el perdón de pecados como lo explica el autor de Hebreso:

Y casi todo es purificado según la ley con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión. (Hebreos 9:22)

Y Cuando Yashúa tomó la copa en la víspera de la Pascua dijo estas palabras en Mateo 26:28:

"Esta es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados."

Podemos concluir entonces que:

…que el que no naciere de agua y de Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios”.

Cincuenta días después de la resurrección del Mesías descendió el Espíritu Santo y los discípulos fueron inmersos (Mikvá) en el Espíritu de Santidad de YHWH. La sangre de Yashúa permitió que se renovara el pacto que YHWH hizo en el Sinaí con su Pueblo y ahora todos tenemos derecho a entrar en la prescencia de YHWH.

Espiritualmente hablando, esto es lo que significa "nacer de nuevo" o nacer otra vez o de arriba. Cuando un incrédulo decide arrepentirse de sus pecados y pide a Dios que le perdone, pidiendo a Yashúa que entre en su corazón y en su vida, haciéndole a Él el Señor y Salvador, se transforma en un "nacido de nuevo." Espiritualmente, cuando esto sucede se experimenta un "cambio de Estado". La persona pasa de ser un incrédulo y pecador a ser parte de pueblo a quien YHWH ha prometido que estará en el cielo con Yashúa por toda la eternidad.

La llegada del Ruaj Hackodech, El Espíritu de Santidad

“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron." (Romanos 5:12)

La Biblia nos aclara que después del pecado de Adán en el Edén, la muerte y el pecado entraron en toda la humanidad, pero esta muerte, no fue una muerte física ya sabemos que Adán vivió 930 años (Genesis 5:5), fue por eso que YHWH le dijo a Adán que el día que él pecara, moriría (Génesis 2:17).

La palabra Espíritu en el Nuevo Testamento fue traducida del hebreo al griego como

Pneuma que significa: corriente de aire, respiración (soplo) o brisa; por analogía o figurativamente un espíritu. Pero su origen hebreo viene de la palabra, Rúakj que significa: viento; por semejanza aliento, una exhalación sensible, figurativamente vida; por semejanza espíritu: aire, aliento, ánimo, enojo, espíritu, hálito, ímpetu, ira, lado, respiración, soplar, soplo, tempestuoso, vacío, en vano, viento. (Diccionario Strong)

Fue el aliento de vida, el Rúakj quien le dio la vida a Adán en el Edén y luego de que este muriera espiritualmente, 4000 años después aprox, el mismo Ruajk Hackodech (Espírtu de Santidad) de YHWH fue quien nos dio la vida, haciendo mikvá (inmersión para arrepentimiento) a nuestro corazñon.. gracias a la hermosa sangre de Yashúa.

Es en este contexto donde podemos analizar de manera más profunda las palabras de Yashúa a Nicodemo cuando le dice:

“El viento (ruaj) de donde quiere sopla (ruaj), y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde vaya; así es todo aquel que es nacido del Espíritu (Ruaj).” (Juan 3:8)

Este nacimiento en Espíritu se logra solamente permitiendo que Yashúa sea tu Salvador y Señor, cuando dejamos que Yashúa gobierne nuestras vidas podemos conocer su verdad que en estos versos se le dice, la luz:

“Mas el que obra verdad, viene a la luz, para que sus obras sean manifestadas que son hechas en Dios.” (Juan 3:21)


La Salvación, ¿ el gran galardón del Cristiano?

A medida que vamos avanzando en el capitulo 3 de Juan nos encontramos con un relato que esta muy entrelazado con el testimonio que Yashúa da acerca del Nuevo Nacimiento y se encuentra en Juan 3:22-36.

En estos versos hubo un conflicto entre los discípulos de Juan y los Judíos (Fariseos) acerca de la purificación o Mikvá, lo que demuestra que lo que Johanan Ben Zacarías (Juan el Bautista) hacía, era Mikvá o purificación; quienes discutían ¿Por qué Yashúa y sus discípulos bautizaban (hacían Mikvá) más gente que Johanan?.

Esta pregunta que venía de los fariseos tenía la intención de causar división y producir envidia o celos en Juan. Pero su respuesta mostró la claridad que había en este hombre, acerca de su ministerio en la Tierra, enseñandonos una profunda verdad:

“Respondió Juan, y dijo: No puede el hombre recibir algo, si no le fuere dado del cielo.

Vosotros mismos me sois testigos que dije: Yo no soy el Cristo (Mesías), sino que soy enviado delante de él.

El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está en pie y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo es cumplido. A él conviene crecer; a mí, ser disminuido”. (Juan 3:27-30)

En muchos pasajes se revela la condición de los creyentes en Yashúa como la novia del Mesías, de hecho es muy comun escuchar confesar al mundo crsitiano de que ellos estarán en las bodas del cordero. Pero ¿Qué requisitos existe para ser la Novia del Mesías?... ¿Será que al ser salvos pasamos a ser automáticamente la Novia de Yashúa?

Esta es la finalidad última que debe tener cualquier creyente, ser la Novia de Yashúa, es le fin último y el privilegio más importante al cual podemos acceder. En un proximo estudio analizaremos cuales son los requisitos según las Escrituras para ser La Novia del Cordero.

Finalmente en los versos 31 -36 de Juan 3; Johanan (Juan el Bautista) nos regala un declaración definitiva acerca de nuestra Salvación y resuelve el misterio que para muchos estaba oculto:

“El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; mas el que al Hijo es incrédulo, no verá la vida, sino [que] la ira de Dios permanece sobre él.”

¡!Gracias Yashúa Ha Mashiaj (Jesús el Mesías) porque solo en tí tenemos Salvación y redención de pecados.!!

Bendiciones

Matías Hassan